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¡VIVA LA PEPA! La Constitución de 1812 Pieza del mes de marzo de 2012

Mar. 2012

http://www.mcu.es/archivos/MC/AHN/Novedades/AHN_PiezaMesMar12.html El Archivo Histórico Nacional desarrolla un ciclo denominado La Pieza del Mes, destinado a la difusión de sus documentos más representativos, seleccionados bien por su contenido histórico, por alguna de las características de su soporte, porque hayan sido sometidos recientemente a algún tratamiento de Restauración, o porque se trate de una nueva incorporación.

 

El ciclo se inició en octubre de 2008 y hasta el momento se han expuesto treinta y nueve piezas, destacando entre ellas el Beato de Tábara, el auto judicial por el que se traslada una probanza en la que se trata la filiación y nobleza de Bartolomé Hurtado, hijo de Martín Hurtado, caballero que capturó al rey de Granada, Boabdil, durante la batalla de Lucena de 1483 , el Compromiso de Caspe por el que se elige al nuevo monarca de Aragón en 1412 o el documento fundacional del monasterio de San Salvador de Oña, otorgado por el Conde Sancho García y su mujer Urraca en el año 2011, cuyo milenario acabamos de celebrar. Desde su inicio, este ciclo sólo se ha interrumpido para presentar un fondo destacado, el archivo de José Giral Pereira, que fue entregado en comodato al Estado español en abril de 2009. Como pieza para el mes de marzo, y con el fin de conmemorar la promulgación de la Constitución de 1812, el Archivo Histórico Nacional ha seleccionado una edición conmemorativa de dicha Constitución, contenida en una caja circular de bronce labrado, del tipo denominado popularmente “polvera”. Junto a este objeto se presentan una serie de documentos que muestran los actos programados en la ciudad de Ávila para su publicación y juramento. En esta ocasión también se ha realizado un montaje audiovisual sobre la Constitución de 1812 que puede verse en el Archivo Histórico Nacional junto al original de ambos documentos, ya que es habitual que los documentos seleccionados sean expuestos en el vestíbulo de entrada, junto a paneles y folletos informativos, pudiéndose consultar además a través de la página web del archivo: http://www.mcu.es/archivos/MC/AHN/Novedades/AHN_PiezaMesMar12.html 
 

La Constitución de 1812

El 19 de marzo de 1812 culminó en Cádiz un largo proceso, dando como fruto una Constitución que fue modelo del constitucionalismo liberal español del siglo XIX. A finales del siglo XVIII comienzan a bullir corrientes ideológicas diversas, como las de los ilustrados y liberales Martínez Marina o de Gaspar de Jovellanos, junto con otras venidas de fuera como las de la Revolución Francesa y la Guerra de la Independencia americana. A principios del XIX la guerra contra los franceses, la actitud de la Corona, la situación económica y social, entre otras, fueron el mejor caldo de cultivo para iniciar el cambio y la Constitución de 1812 resultó el eslabón más importante en el proceso de formación del nuevo Estado, que se había iniciado en 1810, con las Cortes de Cádiz. Entre los principios más importantes, se estableció:

En definitiva, este texto marcó el inicio del constitucionalismo español y pasó a convertirse en todo un símbolo del liberalismo posterior. De ahí la importancia que tuvo la divulgación, conocimiento y acatamiento de la Constitución por todos los ciudadanos. De inmediato, las Cortes decretaron que ésta fuera jurada por todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas.

En cumplimiento de esta orden, un buen ejemplo de cómo se hizo llegar a todos los rincones de la geografía son los documentos que se encuentran integrados en el denominado Códice 285. En ellos, la Junta Provincial de Ávila envió al Deán y Cabildo de la Catedral un ejemplar impreso de la Constitución y de los decretos que establecían el procedimiento a seguir. Así, según el Decreto de 22 de mayo de 1812, “el Pueblo y el Clero presten a una voz…..el juramento de guardar la Constitución política de la Monarquía española, que según lo prevenido por Decreto de 18 de Marzo último…”. En cumplimiento de dicho Decreto, se programaron los actos para que el día 18 julio se publicara en la forma referida por la Regencia y que el 19 se oficiara por parte del Obispo de la ciudad una misa en acción de gracias y, en el tiempo del ofertorio, se publicara y jurara la Constitución.

Pero no hay que olvidar que estábamos en plena Guerra de la Independencia y que las tropas francesas seguían actuando por gran parte del territorio nacional. Este fue el motivo por el que los actos programados para los días 18 y 19 de julio en Ávila “…con salvas, repique de campanas e iluminación general en su noche habiendose señalado el dia inmediato 19 para la Misa Solemne…”, no pudieran llevarse a cabo …”por mobimientos del enemigo, perseguidor de la libertad e independencia de la Nación Española”. El vocal secretario de la Junta Provincial de Ávila informó al Dean y Cabildo de la Catedral de que los actos quedaban aplazados para otro día. No se celebraron hasta el domingo 2 de agosto de 1812. De todos estos actos se debían pasar certificados de su realización, así como el acta separada de la lectura y reconocimiento de dicha Constitución por parte de las autoridades – en este caso las eclesiásticas -, que a través de las Juntas Provinciales los hacían llegar a la Junta de Regencia.
La importancia para el conocimiento y la difusión de esta Constitución, llevó a que se realizaran una serie de piezas conmemorativas. Entre ellas una edición especial de la Constitución de 1812 en formato redondo, que se muestra en una caja circular de bronce cuidadosamente labrada. En el anverso, con el busto de Fernando VII, figura la leyenda “FERNANDO VII, REY DE ESPAÑA, Y DE LAS INDIAS”. En el reverso, aparece el Rey jurando la Constitución bajo el sol de los ilustrados y en la parte de abajo la fecha de 1812. El interior, contiene un ejemplar impreso de la Constitución de 1812, sin preámbulo ni pie de imprenta, disponiéndose los diferentes artículos en un curioso sistema de zig-zag. De esta edición se conocen tan sólo dos ejemplares, uno conservado en el Congreso de los Diputados y el otro en el AHN.
A este tipo de cajas, destinadas a guardar los textos constitucionales, se las denominó popularmente “polveras”, y fueron realizadas como recuerdo y homenaje. De hecho, fue este formato el que se popularizó, realizándose otros similares para conmemorar otras constituciones como la de 1820 o 1931.

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